El Mausoleo representa un gran
edificio monumental romano de época tardía
en forma de panteón de enterramiento colectivo
parental, tipológicamente encuadrable en
la serie de grandes edificios sepulcrales centrales,
excepcional para el ámbito del occidente
del imperio (de influencia oriental y del Lacio),
y que continúa como edificio durante la etapa
visigoda e incluso islámica y cristiana bajo
medieval, asociado a un yacimiento en forma de necrópolis
por la existencia al exterior tanto de otras estructuras
habitacionales posteriores a la construcción
y una serie de inhumaciones tanto en tumbas como
fosas, de individuos infantiles y adultos.
La estructura inmueble representa un edificio de
planta octogonal del cual quedan aún las
cimentaciones de dos líneas concéntricas,
los entalles de entrada, vanos y apoyos, así
como una cripta en forma de segmento de octógono
en la mitad central.
La fábrica de la construcción está
compuesta por «opus caementicium», mientras
que la cripta está construida con sillares
tallados de granito, y su bóveda era de ladrillos
con enlucido interior de estuco, completándose
suelos con «opus signinum», y restos
de fragmentos de mármoles que forraron el
edificio.
Como evidencias muebles arqueológicas cabe
destacar además de cerámicas finas
(terras sigillatas claras) y comunes, tanto tardoromanas
como visigodas y medievales (islámicas y
cristianas), la existencia de al menos tres sarcófagos,
de los cuales al menos el historiado realizado en
mármol y denominado «Sarcófago
de los Apóstoles» (encuadrado en época
del emperador Teodosio) se encuentra expuesto en
el Museo Arqueológico Nacional, mientras
que los otros dos de granito se encuentran desaparecidos. |